Historia de la Plaza Mayor

La laguna de Luján y los orígenes de la Plaza Mayor

La Plaza Mayor en sus orígenes fue conocida como la plaza del Arrabal, al situarse en el arrabal de Santa Cruz, fuera del recinto amurallado de la ciudad. Muy cerca de la famosa puerta de Guadalajara, en la confluencia de los caminos de Toledo, Alcalá y Atocha. El lugar elegido fue una antigua laguna desecada perteneciente a la familia de los Lujanes. La Plaza estaba formada por un mercado sin ningún orden ni concierto, bajo los soportales de algunas de las casas de los comerciantes que vivían en esta zona, en su mayoría judíos.

De Laguna a Plaza

El hecho de elegir este apartado lugar para el comercio, no era otro que evitar el portazgo, la tasa comercial que había que pagar por la venta de mercancías dentro de la ciudad. De esta manera, las mercancías que se vendían en la plaza del Arrabal eran más baratas que en los mercados intramuros. Esto creó un gran movimiento de mercaderes y compradores en torno a este lugar, convirtiéndose en poco tiempo en una de los plazas más frecuentadas por los madrileños.

En el año 1463 Enrique IV, hermano de Isabel la Católica, concedió a la Villa de Madrid el privilegio de celebrar todos los meses una feria. En un primer lugar se empezó a celebrar en las inmediaciones de la desaparecida iglesia del Salvador, pero finalmente ésta acabó trasladándose a la ya famosa y animada plaza del Arrabal.

Poco a poco se fueron creando en torno a los límites de la Plaza una serie de viviendas de mejor factura que fueron ennobleciendo la zona y dándole un aspecto más urbano. En el año 1494, en época de los Reyes Católicos la plaza del Arrabal empezó a regularizarse tanto en el sentido urbanístico como comercial, según las disposiciones reales.

La llegada de los Austrias: El gran cambio de la Plaza Mayor.

Planta y alzado de las cuatro fachadas de la Plaza Mayor, con indicación de los dueños y vecinos. 1636 Archivo de la Villa
Planta y alzado de las cuatro fachadas de la Plaza Mayor, con indicación de los dueños y vecinos. 1636 Archivo de la Villa

La decisión de Felipe II de convertir Madrid en la capital de su imperio, en 1561, fue un hecho crucial que marcaría para siempre la fisonomía y el destino de la futura Plaza Mayor; la cual a pesar de la expulsión de los judíos decretada por los Reyes Católicos, seguía manteniendo un fuerte carácter comercial con una gran importancia para la ciudad. La Plaza pasó de ser una zona marginal y aislada, a convertirse en un foco de atracción tanto de la vida comercial y como de la vida social de Madrid. Este hecho hizo bascular el eje urbano de la Villa para pasar a ser la Plaza Mayor la verdadera protagonista.

Felipe II decide en 1581 dar a la plaza Mayor la solemnidad necesaria para un lugar que comenzaba a ser el gran escenario de los acontecimientos comerciales, culturales y políticos de la época. Ejemplos de esta tipología de plaza no faltaban, ya que en Valladolid se había terminado en el año 1561 su plaza mayor y las ordenanzas de 1573 sobre las nuevas poblaciones en las Indias, determinaban con detalle las formas y funciones que debían tener las plazas.

Perspectiva de la Plaza Mayor 1634. MUSEO DE HISTORIA
Perspectiva de la Plaza Mayor 1634. Museo de Historia

Las primeras trazas fueron encargadas al arquitecto Juan de Herrera. Y ya en 1591 se empieza a denominar Plaza Mayor, a la que se hace referencia como plaza con soportales de madera. A comienzos del siglo XVI, reinando Felipe III, su aspecto era ruinoso y destartalado; Es entonces cuando el monarca ordena la reestructuración de la Plaza Mayor, en la cual curiosamente, había sido proclamado rey. La Plaza tomó un aire majestuoso, con una mayor amplitud y mayor dignidad, que iba en consonancia con boato de la dinastía de los Austrias.

En 1608 el arquitecto Francisco de Mora recibió el encargo de “cuadrar la plaza”. Pero no sería hasta el año 1617 cuando su sobrino Juan Gómez de Mora comenzase la creación de la gran Plaza Mayor de Madrid. La Plaza fue concebida enmarcada dentro de un rectángulo de 152 metros de largo por 94 metros de ancho.

Cava de San Miguel con los edificios en talud
Cava de San Miguel con los edificios en talud

Estas medidas no fueron elegidas al azar, sino que fueron el resultado de aplicar la sección áurea a las proporciones de la Plaza. Como la Plaza Mayor se había levantado en una plataforma artificial sobre la antigua laguna de Luján, Gómez de Mora supo solventar el desnivel que había entre la Plaza y la Cava de San Miguel mediante una serie de viviendas que servían como muro talud con forma de parábola invertida para sujetar la Plaza. El desnivel se salvó a través de una escalinata que conectaba la Cava con la Plaza a través de un arco. Arco que estaba llamado a convertirse en uno de los iconos de la ciudad: el famoso Arco de Cuchilleros. La plaza Mayor fue terminada en dos años y se invirtieron un total de 900.000 ducados para su construcción.

Los comercios en la Plaza Mayor se situaban en sus soportales a modo de lonja. La distribución obedecía a las indicaciones señaladas por los diversos gremios existentes. Según las directrices de los gremios, la distribución era la siguiente: En el lienzo de poniente debían estar los paños, en el meridional la Casa de la Carnicería, junto con el cáñamo y sedas, en el lienzo de levante, la quincalla, manteros y zapateros, y en el lienzo del norte, la Casa de la Panadería, sedas e hilos a excepción de la planta baja de la Casa de la Panadería donde estaba el Peso Real y Fiel Contraste. En el primer piso de la Casa de la Panadería se construyó el salón real con vistas a la Plaza a través del balcón real desde donde la monarquía asistiría a los eventos como espectadores privilegiados.

Plano de texeira de 1656. Museo de Historia
Plano de texeira de 1656. Museo de Historia

La Plaza Mayor fue un gran hito arquitectónico, ya que se convirtió en el espacio público más grande de Madrid. Además, la altitud de sus edificios, con un total de cinco plantas, la convertía en una auténtica atalaya, visible desde cualquier punto de la ciudad. Era la primera vez que la arquitectura se ponía al servicio de los madrileños, creando un espacio homogéneo, que serviría como telón escenográfico a los acontecimientos más importantes que sucederían a partir de ahora en la Villa y Corte.

A lo largo de sus 400 años de historia la Plaza Mayor ha servido de escenario para celebraciones de lo más variopinto. Comenzó su andadura con la inauguración oficial el 15 de mayo del 1620 con los actos de beatificación de San Isidro, posteriormente acogió de manera regular corridas de toros, juegos de cañas, grandes celebraciones religiosas, procesiones, torneos de todo tipo, mascaradas, representaciones teatrales, carnavales, danzas, tarascas, castillos de fuego , autos de fe, ajusticiamientos, coronaciones etc. Más información

Como una tragedia cambia la forma de la Plaza Mayor.

Vista del incendio de la Plaza Mayor, 1790. Madrid. Museo de Historia
Vista del incendio de la Plaza Mayor, 1790. Madrid. Museo de Historia

La historia de la Plaza Mayor ha estado marcada por tres grandes incendios en los años, 1631, 1672 y 1790. El último incendio, fue el más devastador y el que arrasó prácticamente con la totalidad de la Plaza, la cual tuvo que ser reconstruida por el arquitecto real, Juan de Villanueva. En la reconstrucción, Villanueva respetó bastante las trazas de Gómez de Mora, aunque rebajó la altura de los edificios de cinco a tres plantas. La altura de la Plaza se unificó mediante un tejado corrido de pizarra, salteado de buhardillas. Los materiales utilizados fueron principalmente ladrillo y piedra. La novedad más notable fue el cerramiento completo de la Plaza, creando una serie de arcos de acceso en las calles que desembocan en la misma. Villanueva falleció en 1811 y las obras continuaron con el arquitecto municipal, Juan José Sánchez Pescador, con el que colaboraron Antonio López Aguado y Custodio Moreno. Estos arquitectos variaron las disposiciones de Villanueva, elevando los arcos de entrada de las calles construyéndolos de medio punto y eliminando las escaleras de acceso a la Plaza, creando plataformas para facilitar el tránsito de carruajes, pero esta novedad duró poco y pronto se volvieron a colocar las tradicionales escaleras de acceso a la Plaza.

Las labores de reconstrucción y rehabilitación de la Plaza Mayor no acabarían hasta el año 1854. Durante el reinado de Isabel II, la Plaza perdió la función de lugar de espectáculos, para los cuales fue concebida, y se remodeló el espacio central convirtiéndolo en un jardín a la francesa. La Plaza, siguiendo la moda urbanística francesa, fue adoquinada, ajardinada y engalanada con fuentes, y a instancias del entonces concejal de Madrid, Mesonero Romanos, se colocó en el centro la estatua ecuestre de Felipe III, que hasta entonces había estado ubicada en la Casa de Campo.

La Plaza Mayor toma nuevos aires.                                                   

La nueva Plaza con un cierto aire neoclásico, tendría unas dimensiones finales de 120 por 90 metros, con 114 arcos incluidos los ocho de acceso,

377 balcones, cuatro torres y un total de 76 buhardillas. La Plaza Mayor, convertida en centro neurálgico de Madrid, comenzó a ser lugar de paso obligatorio para comerciantes, compradores, turistas, paseantes…

Plaza Mayor 1870. Museo de Historia
Plaza Mayor 1870. Museo de Historia

No había persona que viviese o estuviese en Madrid que no acabase pasando por ella. Incluso desde el 1877 albergó las cabeceras de algunas de las principales líneas de tranvía de la ciudad; con una actividad tranviaria que duraría hasta 1956. La Plaza Mayor tal y como la contemplamos hoy en día es el resultado de una serie de restauraciones e intervenciones a lo largo de sus cuatro siglos de historia. En 1880, se restauró la Casa de la Panadería, encargándose del proyecto el arquitecto Joaquín María de la Vega. Los frescos de su fachada obra de Luis González Velázquez, fueron repintados debido a su avanzado estado de deterioro.

Felipe vuelve a la Plaza Mayor 1971. Museo de Historia
Felipe vuelve a la Plaza Mayor 1971. Museo de Historia, foto de Peter Witte

En los años 1921 y 1935 se realizaron profundas reformas en las viviendas, sobre todo para consolidar el balconaje. Pero la reforma más importante llevada a cabo en la Plaza Mayor tuvo lugar en los años sesenta. En esta reforma la Plaza recuperó los tejados de pizarra y se regularizaron y ordenaron sus buhardillas. Se cerró al tráfico rodado y se habilitó un aparcamiento subterráneo bajo la propia Plaza. Las obras del aparcamiento tuvieron lugar entre los años 1967 y 1969 y obligaron a subir el nivel del pavimento. Se realizó el adoquinado actual, con el que desaparecieron las zonas ajardinadas. Se suprimió todo tipo de mobiliario urbano para recuperar la grandiosa escala del primitivo proyecto. De esta manera pasó de ser una apacible plaza burguesa donde poder sentarse a leer o pasear, a convertirse en un lugar de tránsito.

 

La Plaza Mayor: Un hito para la ciudad de Madrid.

La última de las grandes actuaciones en la Plaza Mayor, se llevó a cabo en el año 1992, coincidiendo con la titularidad de Madrid como Capital Europea de la Cultura. Esta actuación consistió en la decoración de los muros de la Casa de la Panadería. Los antiguos y deteriorados frescos, fueron sustituidos por otros realizados por el artista Carlos Franco con un programa iconográfico que reunía diversos elementos relacionados con la historia y usos de la Plaza Mayor, tipos castizos y personajes de la  mitología clásica entre los cuales podemos distinguir a la diosa Cibeles,Cupido, Baco, Tritón y entre otros.

Actualmente la Plaza Mayor es uno de los lugares más emblemáticos de Madrid y uno de los favoritos de madrileños y turistas. La plaza sigue siendo el escenario de muchos de los eventos más importantes de la ciudad. Si bien destaca entre ellos el popular mercado de Navidad. La mezcla de madrileños, turistas, comerciantes, paseantes, curiosos etc. hacen de la Plaza Mayor un lugar único donde la tradición convive con la modernidad. Un teatro urbano en el que cada visitante de la Plaza es protagonista de su propia historia. Un teatro que en palabras del escritor francés Alejandro Dumas, era el teatro con la bóveda más bonita del mundo: El cielo de Madrid.

Las tarascas

TARASCA CON BANQUETE

Las tarascas eran carrozas que salían en el Corpus Christi representando a los vicios. Recorrían las calles de Madrid pasando por la Plaza Mayor donde eran apaleadas como muestra de rechazo al mal.

Tauromaquia

Fiesta Real de toros en la Plaza Mayor

La Plaza Mayor desde sus orígenes ha estado ligada a la Tauromaquia siguiendo todo un ritual de parafernalia barroca. Se estuvieron celebrando eventos taurinos hasta mediados del siglo XIX.

Ajusticiamientos y autos de Fe

Ajusticiamientos y autos de fe

La Plaza Mayor ha sido escenario de ajusticiamientos y autos de Fe tratados como espectáculos dentro de la teatralidad barroca. Siendo el más popular el auto de Fe de 1680 presidido por el Rey Carlos II.

Autos sacramentales

Representación del auto La Divina Filote

La Plaza Mayor ha acogido numerosas fiestas religiosas como beatificaciones, procesiones, canonizaciones, etc. donde lo autos sacramentales fueron una parte muy importante de la puesta en escena.

Juegos de cañas y torneos

Fiesta Real en la Plaza Mayor

La Plaza Mayor fue escenario de justas y torneos donde los caballeros demostraban su habilidad y destreza con los caballos y las lanzas. Su origen se remontaba a ejercicios bélicos en la Edad Media.

Carnavales y mascaradas

Carnaval 1872 en Madrid

Los carnavales permitían dar rienda suelta a sus fantasías tras sus máscaras y disfraces. Los carnavales fueron suprimidos en época de Carlos III por considerar que se relajaban mucho las costumbres.

Justas poéticas

Ornato de la Plaza Mayor con motivo de la entrada en Madrid de Carlos III 1760

En la Plaza Mayor se llevaron a cabo todo tipo de eventos en los cuales el papel de las artes y las letras tuvieron un protagonismo fundamental tanto en  la época de los Austrias como en la de los Borbones.

Mercados

Feria navideña en la Plaza Mayor

La Plaza Mayor tiene su origen en un mercado medieval que poco a poco se fue asentado como referencia comercial para la ciudad. A lo largo de su dilatada historia ha acogido mercados de los más variopinto.

Incendios

Incendio de la Plaza Mayor

A lo largo de su historia ha sido víctima de una serie de incendios que han ido marcando su estructura y fisonomía. Siendo el incendio de 1790 el que marcaría para siempre el devenir de la Plaza.

Bibliografía

Logotipo de la conmemoración del IV Centenario de la Plaza Mayor

Selección bibliográfica en la se incluyen tanto fuentes impresas y manuscritas coetáneas, que narran los sucesos de primera mano, como estudios dedicados por especialistas en las distintas materias, en una ordenación alfabética.