El balcón de la Marizápalos

El balcón real era el lugar privilegiado desde donde la monarquía asistía a los diversos eventos que tenían como escenario la Plaza Mayor. A ambos lados del balcón real, se situaban el balcón de caballeros y el balcón de damas. Los reyes invitaban a la nobleza, alcaides, regidores, y todo tipo de personajes ilustres a estos balcones para que disfrutasen de los espectáculos.

A partir del 1627 entre las damas que asistían al balcón empezó a destacar María Inés Calderón, a la que por su origen no le correspondería este lugar. María Inés Calderón, conocida popularmente como la Calderona, era hija adoptiva del dramaturgo Pedro Calderón de la Barca, uno de los escritores favoritos del monarca Felipe IV.  Fue precisamente en este año, cuando Felipe IV conoció a la Calderona en el corral de la Cruz, actriz e intérprete de las obras de Calderón. Con tan sólo dieciséis años había obtenido gran fama y tras una de sus representaciones el rey quiso felicitarla en persona, siendo en este momento cuando se inicia el romance. Por aquel entonces ella ya estaba casada con Pablo Sarmiento y teniendo como amante a Ramiro Núñez de Guzmán, duque de Medina de las Torres, el cual era viudo de la hija del Conde Duque de Olivares.

Las amantes de Felipe IV fueron numerosas: aristócratas, artistas, criadas, prostitutas e incluso alguna novicia. Estas aventuras dieron como fruto más de treinta hijos bastardos. Pero, sin duda, su romance con María Inés Calderón fue el que marcaría para siempre al rey ya que influyó en la historia de España.

El trato de favor del rey hacia la Calderona era flagrante, pasando a convertirse en la amante oficial. El monarca pidió a la Calderona que abandonase su carrera teatral en pleno éxito y está a cambio pidió un sitio en el balcón de las damas, para poder disfrutar de los espectáculos en la Plaza Mayor.  En el transcurso de uno de los espectáculos que tuvo lugar en la Plaza, la reina se sintió humillada ante su  presencia cada vez más descarada en el balcón de las damas, por lo que Isabel de Borbón airada decidió expulsarla.

El Rey lejos de calmar la ira de Isabel, mandó construir un balcón exclusivamente para su amada. Situándolo en la esquina de la Casa de la Panadería en su confluencia con la calle Boteros. (Actualmente sobre este lugar se levanta el Arco de Felipe III). Este balcón empezó a conocerse popularmente como el balcón de la Marizápalos, nombre que designaba una danza de gran belleza y armonía que la Calderona solía interpretar durante sus actuaciones. Este baile, que recuerda a las folías portuguesas se hizo muy popular durante los siglos XVII, llegando hasta bien entrado el siglo XVIII.

El romance de Felipe IV y María Inés Calderón acabó en 1629 cuando fruto de la misma nació uno de los pocos hijos ilegítimos del Rey: Juan José de Austria. El niño fue separado de su madre y dado a un matrimonio que lo cuidaría en nombre del rey, manteniéndolo éste. En 1642, Felipe IV decidió reconocerlo como hijo, introduciéndolo en la Corte y educándolo como un verdadero príncipe.

El Rey ordenó el ingreso de María en el monasterio de San Juan Bautista, en Valfermoso de las Monjas, Guadalajara. Tras ser abadesa durante varios años, y cansada de la vida monacal, huyó del convento y acabó sus días en la Sierra que lleva su nombre al norte de Valencia.

Juan José de Austria llegó a ser un personaje de gran influencia en su tiempo. Se convirtió en un gran político, gobernador de los Países Bajos, militar al frente de la Armada y un prestigioso diplomático.  Tras la muerte de su padre Felipe IV, se enfrentó a la reina viuda Mariana de Austria por heredar la regencia del reino. El resultado fue la subida al trono de Carlos II. Aun así Juan José llegó a ocupar el cargo de valido, muriendo poco tiempo después, en el año 1679.