Juego de Cañas y Torneos

Fiesta Real en la Plaza Mayor. 1623. Museo de Historia

Los torneos y juegos de cañas que se realizaron en Madrid a lo largo del siglo XVI y hasta el siglo XVIII, tuvieron como escenario la Plaza Mayor. Desde su creación en la Alta Edad Media, cumplieron una función bélica de preparación al combate; Pero poco a poco fueron evolucionando hasta acabar teniendo exclusivamente un carácter lúdico y de espectáculo. La peligrosidad intrínseca de estos juegos, se vio rebajada través de estrictas reglas que los participantes debían cumplir, pues en caso contrario eran sancionados. Estos juegos servían para demostrar la fuerza corporal y las habilidades de los participantes. Los juegos de cañas y torneos estaban continuamente acompañados de la música de oboes, clarines, trompas y fagots.

La dinámica consistía en colocar a lo largo de la Plaza hileras de jinetes, los cuales se lanzaban cañas a modo de lanzas o dardos, parándolas con sus escudos. Se hacían cargas de combate, pudiendo escapar de ellas los escuadrones formando círculos o semicírculos en grupos de hileras.

A la Plaza los jinetes entraban por parejas, realizando todo tipo de cabriolas y destrezas ecuestres. El espectáculo continuaba con una carrera conjunta de todos los caballeros con sus cañas en alto. Después se procedía a la recogida de las cañas y adargas, situándose cada cuadrilla en el lugar designado para el combate. La cuadrilla se movía al unísono, dirigiéndose hacia los rivales que tenían en frente. Arrojaban sus cañas cuando estaban lo más cerca posible. No debían encontrarse con otro escuadrón mientras ejecutaban estos movimientos. Los atacados replicaban en igual forma, procurando evitar el choque de las cañas con sus escudos.

La fiesta resultaba muy vistosa por las diferentes posiciones de los caballeros y el ruido de las cañas al chocar entre sí en el aire y al romperse contra las adargas que portaban. Después de “correr sus cañas” todas las cuadrillas, los padrinos bajaban del estrado donde habían contemplado el combate, metiéndose en medio. De esta manera los caballeros debían dejarlas y poner fin a la escaramuza.

Función de parejas en la Plaza Mayor de Madrid. 1765-1766. Museo de Historia

Para finalizar los juegos se solían cerrar las puertas del recinto y soltar un toro, que era rejoneado por los caballeros, dándose por finalizado el espectáculo.

Según autores como Mariana, Rodrigo Caro o fray Diego de Arce, el origen de este entretenimiento, era árabe, y alcanzó gran popularidad en España, no así en el resto de Europa. Al ser un juego de origen musulmán, en muchas fiestas, las cuadrillas se disfrazaban la mitad de musulmanes y la otra mitad de cristianos. Los juegos tuvieron un gran auge y popularidad en época de Felipe IV, el cual sería un gran aficionado.

Uno de los fastos más recordado, fue el realizado en conmemoración de la visita del príncipe de Gales, Carlos Estuardo, a Madrid en 1623. En estos juegos llegaron a participar más de 100 jinetes.

Con el cambio de dinastía, los reyes Borbones dejaron de participar en estas fiestas. Y la nobleza, siempre vinculada al favor real, al decaer el interés regio por estos, también dejo de interesarse en ellos, por lo que la fiesta desapareció a principios del siglo XVIII.