Mercados de Navidad

Vicente Eduardo. La Plaza Mayor en navidad

La historia de la Plaza Mayor es la historia del comercio en Madrid. Sus propios orígenes están relacionados directamente con la venta de mercancías fuera del recinto amurallado para evitar pagar el portazgo, o impuesto de venta en el interior de la ciudad. Poco a poco la Plaza fue tomando importancia en la vida cotidiana de los madrileños, cambiando de forma y de nombres a lo largo de la historia hasta llegar a ser uno de los lugares con más encanto de Madrid.

Muchas han sido las mercancías que se han vendido y comprado en la Plaza, y algunas de ellas han dado nombre a calles aledañas (Esparteros, Bordadores, Botoneros, Cuchilleros…). Incluso algunas de estas actividades comerciales han dado nombre a sus dos edificios más representativos: La Casa de la Panadería y la Casa de la Carnicería.

El mercado de Navidad, es sin duda el mercado más popular que se celebra en la Plaza. Ya en el siglo XVII existía en la cercana Plaza de Santa Cruz un mercado navideño en el que se vendían carnes, verduras, frutas y poco a poco se fueron incorporando a la venta adornos, flores y regalos. El mercado tuvo tanto éxito año a año, que se decidió incorporar parte de los puestos en el recinto interior de la Plaza Mayor.

A partir del siglo XIX se dictó una normativa reguladora que agrupaba a todos los comerciantes navideños. Los vendedores debían solicitar su licencia de venta previo abono de una tasa establecida de la siguiente manera: “Por cada metro cuadrado o fracción en la Plaza Mayor, calle de Ciudad Rodrigo, Zaragoza y Plaza de Santa Cruz: 5 pesetas”.

Plaza Mayor en Navidad 1901-1910. Museo de Historia

Los productos que se vendían eran un poco diferentes a lo que se pueden encontrar hoy en día. Dentro de la Plaza Mayor los artículos que se podían comprar eran flores, verduras, adornos navideños… En torno a la Plaza de la Provincia y calles aledañas se agrupaban los vendedores de pavos y pollos vivos; Mercancías que venían directamente de las granjas.

A principios de siglo XX el mercado navideño experimenta nuevos cambios. A los productos tradicionales (pavos, pollos, capones, mazapanes de Toledo, turrones procedentes en su mayoría de Alicante, frutas secas, cañas de azúcar, guirlaches, etc.) se fueron uniendo puestos con figuras de belenes, panderetas, zambombas y artículos de broma; y posteriormente abetos, muérdago, musgo y todo tipo de decoración relacionada con la Navidad.

 

Con la Guerra Civil el mercado navideño sufrió un parón, pero tras acabar la Guerra, volvió a resurgir con muchos más puestos y más productos que hacían las delicias de los compradores.

En el año 1944 el Ayuntamiento de Madrid decidió suprimir la venta de los productos de alimentación, dejando el mercado tan sólo para decoración y regalos.

Con motivo de las obras del parking subterráneo en 1960, el mercado tuvo que ser trasladado temporalmente a la Plaza de Santa Ana.

En los años 80, los toldos de los puestos fueron sustituidos por casetas de madera. Un cambio cualitativo que ha permanecido hasta la actualidad, dándoles un carácter más navideño y entrañable.

En el año 2008 el Ayuntamiento tomó la decisión de separar los artículos propiamente navideños de los artículos de broma, que desdeMercados de Navidad ese año se venden en la Plaza de la Provincia y la Plaza de la Santa Cruz. Gorros de colores, pelucas, caretas, artículos de broma para divertimento de pequeños y mayores.

Los puestos han ido afianzándose cada año y se han convertido en una cita obligada para madrileños y turistas. Son muchas las personas que pasan con la idea de comprar alguna figura para su belén, adornos o artículos de broma, siendo un reclamo turístico a nivel nacional e internacional, comparándose al mercado navideño de Estrasburgo.

Este mercado está formado por 104 casetas regentadas por más de 50 familias que cada año por Navidad, con una labor verdaderamente meritoria, han mantenido a lo largo de sucesivas generaciones esta tradición tan entrañable y arraigada de la que disfrutamos tanto madrileños como turistas, siendo ya todo un clásico de las Navidades en Madrid.